Los colores más raros y curiosos del mundo

Curiosidades · Historia del color

Los colores más raros y curiosos del mundo: historia y datos sorprendentes

El color tiene una historia fascinante llena de obsesiones, fortunas, guerras y descubrimientos accidentales. Durante siglos, ciertos colores valían literalmente más que el oro. Algunos pigmentos eran tan escasos que solo los podían usar los reyes o el Papa. Y hay un color que tu cerebro inventa porque físicamente no puede existir en la naturaleza.

Prepárate para ver el color de una forma completamente diferente.

El azul que costaba más que el oro

Durante la Edad Media y el Renacimiento, el azul ultramar era el pigmento más caro del mundo, más incluso que el oro. Se extraía del lapislázuli, una piedra semipreciosa que solo se encontraba en una región de lo que hoy es Afganistán, y el proceso de obtener el pigmento puro era extraordinariamente laborioso.

Esto tenía consecuencias directas en el arte: el azul ultramar se reservaba exclusivamente para los personajes más importantes de cada cuadro. Si ves una Madonna del Renacimiento con un manto azul intenso, no es solo una decisión estética: es una declaración de que el comitente de la obra estaba dispuesto a gastar una fortuna para honrar a la Virgen con el pigmento más valioso disponible.

El azul ultramar sintético no se descubrió hasta 1826, cuando un químico francés llamado Jean-Baptiste Guimet consiguió replicarlo artificialmente a una fracción del coste. Ese descubrimiento democratizó el azul y lo convirtió en el color más disponible de la paleta moderna.

El morado que solo podía usar el emperador

El púrpura de Tiro fue durante siglos el pigmento más exclusivo de la antigüedad. Se obtenía de un pequeño molusco marino llamado Murex brandaris, y para producir un solo gramo de pigmento se necesitaban miles de moluscos. El proceso era además extremadamente maloliente, lo que hacía las tintorerías de púrpura zonas que nadie quería tener cerca.

El resultado era un color tan escaso y costoso que en el Imperio Romano solo el emperador tenía permitido usarlo. De ahí vienen expresiones como "nacer en la púrpura" para referirse a los hijos de emperadores nacidos durante el reinado de su padre, o "vestirse de púrpura" como sinónimo de asumir el poder imperial.

La caída del Imperio Romano de Oriente en el siglo XV supuso también la desaparición del conocimiento para producir el púrpura de Tiro en grandes cantidades. Durante siglos, el secreto exacto del proceso se perdió.

El negro más negro del mundo: Vantablack

En 2014, la empresa británica Surrey NanoSystems desarrolló Vantablack, un material capaz de absorber el 99,965% de la luz visible. Es tan oscuro que cuando se aplica sobre una superficie tridimensional, el cerebro no puede percibir la forma del objeto: todo se ve como un agujero negro plano sin profundidad ni relieve.

Vantablack no es exactamente un pigmento sino una estructura de nanotubos de carbono alineados verticalmente, y su uso está restringido a aplicaciones militares y científicas. El artista Anish Kapoor adquirió los derechos exclusivos para el uso artístico de Vantablack, lo que desató una polémica enorme en el mundo del arte porque otros artistas quedaron excluidos de usar el material.

En respuesta, otro artista llamado Stuart Semple creó "el rosa más rosa del mundo" y lo puso a la venta con una condición en los términos de compra: no podía ser adquirido por Anish Kapoor ni por nadie que actuara en su nombre.

El color que no existe en la naturaleza: el magenta

Si miras un arcoíris, verás violeta, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. El magenta no aparece en ningún arcoíris porque físicamente no es parte del espectro electromagnético: no tiene una longitud de onda propia.

Entonces, ¿por qué lo vemos? Porque nuestro cerebro lo inventa. Cuando el ojo recibe simultáneamente estimulación de los fotorreceptores de rojo y azul sin estimulación del verde (que es lo que ocurre con ciertos estímulos visuales), el cerebro necesita asignar un color a esa combinación. Como no existe ninguno en el espectro que corresponda a esa situación, el cerebro crea el magenta de la nada como una solución para no dejarse espacio en blanco.

El magenta es literalmente una ilusión colectiva que todos compartimos porque todos tenemos el mismo sistema visual. Existe en nuestros cerebros, no en la física.

El pigmento verde que mataba a la gente

Durante el siglo XIX, el verde esmeralda fue uno de los colores más populares en la decoración de interiores europea. Tenía un tono brillante y vibrante que resultaba imposible de conseguir con otros pigmentos de la época. El problema es que se obtenía a partir de arsenito de cobre, un compuesto altamente tóxico.

Las habitaciones pintadas con verde esmeralda, los vestidos teñidos con ese color, el papel pintado de las paredes: todo liberaba partículas de arsénico que los ocupantes inhalaban de forma continua. Se cree que varias muertes famosas de la época, incluyendo posiblemente la de Napoleón Bonaparte en Santa Elena, pueden estar relacionadas con la exposición prolongada a este pigmento.

Hay quien sostiene que Napoleón murió envenenado lentamente por el papel pintado verde de su habitación en la isla. Los análisis de mechones de su cabello conservados muestran niveles de arsénico elevados, aunque el debate histórico sigue abierto.

El azul que los griegos antiguos no veían

El filósofo William Gladstone realizó en el siglo XIX un análisis exhaustivo de los escritos de Homero y descubrió algo desconcertante: en la Ilíada y la Odisea, el azul no aparece ni una sola vez. El mar se describe como "color vino", el cielo como "bronce". Los griegos antiguos tenían palabras para el negro, el blanco, el rojo y el amarillo, pero aparentemente no para el azul.

Investigaciones posteriores en otras culturas antiguas encontraron el mismo patrón: en muchos idiomas primitivos el azul fue el último color en recibir nombre, mucho después que el negro, el blanco, el rojo y el verde. Una hipótesis fascinante es que los humanos no "ven" los colores para los que no tienen nombre con la misma facilidad: el lenguaje condiciona la percepción.

Un experimento con la tribu namibia Himba, que tiene muchos términos para distintos tonos de verde pero ninguno específico para el azul, demostró que les cuesta mucho más distinguir el azul del verde que a personas que crecieron con idiomas que distinguen claramente ambos colores.

El amarillo más famoso de la historia del arte

Vincent van Gogh tenía una obsesión documentada con el amarillo. En sus cartas a su hermano Theo habla repetidamente del amarillo como el color del sol, de la luz, de la esperanza. Sus Girasoles, La habitación de Arlés y La noche estrellada están bañados en distintos tonos de amarillo que Van Gogh mezclaba y aplicaba con una intensidad casi compulsiva.

Hay una teoría que relaciona esta obsesión con el amarillo con los medicamentos que tomaba Van Gogh para tratar su epilepsia: la digitalis, que en dosis altas puede causar xantopsia, una condición que hace que todo se vea con un tinte amarillento. Si esto es cierto, el estilo visual más reconocible de uno de los pintores más famosos de la historia podría ser en parte un efecto secundario de su medicación.

El color más feo del mundo (por decreto)

En 2012, el gobierno australiano encargó un estudio para encontrar el color menos atractivo posible con el objetivo de usarlo en el packaging de los cigarrillos. El ganador fue el Pantone 448 C, un marrón verdoso apagado que los participantes en el estudio describieron como "sucio", "mortecino" y "repugnante".

Desde 2012, todas las cajetillas de tabaco vendidas en Australia deben tener ese color como fondo, sin logotipos de marca visibles. La medida se extendió posteriormente a otros países. El Pantone 448 C tiene ahora el honor de ser el único color que ha sido seleccionado por su fealdad mediante proceso científico y convertido en política de salud pública.

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El color da para mucho más que diseño y branding. Si estas curiosidades te han picado el gusanillo, en Color;Code tienes herramientas para seguir jugando: