Tener una paleta de colores bonita no basta: si no está bien documentada, cada pieza de diseño acabará usando un tono distinto y tu marca perderá consistencia.
En esta guía verás cómo documentar y mantener la paleta de colores de tu marca de forma clara y práctica, para que cualquier persona del equipo sepa qué color usar en cada caso, tanto en web como en impresión y redes sociales.
1. Por qué merece la pena documentar la paleta de colores
Documentar la paleta de colores no es un capricho de diseñadores: es una forma de proteger la identidad de la marca y evitar que, con el tiempo, cada pieza vaya “por libre”.
Sin una guía clara de color, suele ocurrir que:
- Cada diseñador o proveedor usa un tono diferente de tu color principal.
- La web, el packaging y las redes sociales parecen de marcas distintas.
- Se pierde tiempo buscando códigos de color en trabajos antiguos.
Una paleta bien documentada deja por escrito qué colores son “oficiales”, cómo se llaman y en qué contextos se deben usar. Así puedes mantener la coherencia aunque cambien las personas del equipo o los proveedores.
2. Qué elementos debe incluir la documentación de color
No necesitas un manual de cien páginas. Con que tengas una guía clara de 2–4 páginas donde se recojan los siguientes elementos, tu marca ya estará mucho más protegida.
2.1. Colores primarios de la marca
Son los colores que representan a la marca en primer lugar: el fondo principal, el color del logo, el color de los botones importantes, etc.
- Lo habitual es definir entre 1 y 3 colores primarios.
- Cada uno debería tener su nombre interno (por ejemplo, “Azul Marca”).
- Es recomendable mostrar ejemplos de uso: logo, cabecera web, botón principal.
2.2. Colores secundarios y de apoyo
Los colores secundarios ayudan a crear variedad sin perder la identidad. Pueden servir para diferenciar secciones, destacar bloques o acompañar a los primarios en ilustraciones y gráficos.
- Define 2–4 colores secundarios como máximo.
- Úsalos para fondos, etiquetas, gráficos o elementos menos críticos.
- En la guía, indica cuándo usarlos y cuándo no.
2.3. Colores neutros y de texto
Una buena paleta no se construye solo con colores llamativos. Los neutros (blancos, grises, beiges) y los colores de texto son clave para la legibilidad y la sensación de orden.
- Incluye al menos un color claro de fondo y uno oscuro para texto.
- Define grises para bordes, líneas divisorias y fondos suaves.
- Comprueba el contraste de los colores de texto respecto al fondo.
3. Cómo anotar los códigos de color (HEX, RGB, CMYK y más)
Para que la paleta funcione en cualquier soporte, es importante recoger los códigos de color en diferentes formatos y no solo el HEX que usas en la web.
3.1. HEX: el formato básico para web
El código HEX es el más habitual en diseño digital: es el que verás en CSS, editores de imágenes y herramientas online. Asegúrate de incluirlo para todos tus colores.
En tu guía de marca, cada color debería tener, como mínimo:
- Nombre interno (por ejemplo, “Azul Marca”).
- Rectángulo de muestra de color.
- Código HEX (por ejemplo,
#1A4BE8).
3.2. RGB: para pantallas y presentaciones
El formato RGB se usa en pantallas, presentaciones y muchos programas de diseño. Incluirlo facilita que cualquier persona pueda ajustar los colores sin tener que convertirlos a mano.
Para cada color clave, añade una línea con su equivalencia RGB, por ejemplo:
RGB(26, 75, 232)
3.3. CMYK y Pantone: para impresión
Si tu marca va a imprimir tarjetas, catálogos o packaging, es recomendable recoger también los valores en CMYK y, si es posible, su equivalencia en Pantone.
- CMYK se usa en impresión a cuatro tintas (Cian, Magenta, Amarillo y Negro).
- Pantone ayuda a asegurar que el color se reproduce igual en diferentes imprentas.
- Incluye solo los colores que realmente vayas a imprimir, para no complicar la guía.
4. Normas de uso: dónde va cada color
Una paleta no es solo una lista de colores: es un conjunto de reglas de uso. Cuanto más claras sean, menos dudas habrá al diseñar nuevas piezas.
4.1. Usos recomendados y usos prohibidos
Funciona muy bien incluir una tabla o lista con ejemplos de “sí” y “no” para cada grupo de colores:
- Color primario: sí para cabeceras, botones principales, iconos clave; no para grandes bloques de texto.
- Secundarios: sí para fondos de sección, etiquetas y gráficos; no para el logo principal.
- Neutros: sí para fondos y texto; no como únicos colores en piezas publicitarias importantes.
4.2. Jerarquía visual y niveles de importancia
Es útil indicar qué color representa el nivel de mayor importancia (botones de acción principal), cuál se reserva para acciones secundarias y cuáles son meramente decorativos.
De esta forma, cuando haya que crear un nuevo botón, banner o sección, cualquiera sabrá qué color elegir sin tener que preguntar cada vez.
4.3. Ejemplos aplicados: web, impresión y redes
Para que la guía sea realmente útil, añade ejemplos visuales:
- Una vista de la home de la web con la paleta aplicada.
- Una plantilla de tarjeta o flyer con los colores correctos.
- Un ejemplo de post o story de redes sociales siguiendo la paleta.
5. Cómo mantener la paleta en el día a día
Documentar la paleta es solo el primer paso. El reto real es mantenerla con el tiempo, sobre todo cuando hay varios diseñadores, agencias o personas tocando la marca.
5.1. Dónde guardar la guía de color
Lo ideal es que la guía de color esté guardada en un lugar fácil de encontrar para todo el equipo:
- Un PDF en una carpeta compartida (Drive, Dropbox, etc.).
- Una página interna en tu web o intranet.
- Un archivo editable en la herramienta de diseño que uséis.
Lo importante es que siempre se consulte esa fuente, y no “lo que recordamos haber usado una vez”.
5.2. Cómo gestionar cambios y nuevas necesidades
Con el tiempo, es normal que la marca necesite nuevos colores para productos, campañas o soportes. En lugar de ir añadiéndolos sin control, define un pequeño proceso:
- Valorar si realmente hace falta un color nuevo o se puede reutilizar uno existente.
- Probar las nuevas combinaciones en digital y, si aplica, en impresión.
- Actualizar la guía de color y comunicar el cambio al equipo.
5.3. Revisar periódicamente el contraste y la accesibilidad
Cada vez que cambies un color o incorpores uno nuevo, revisa que sigue cumpliendo un mínimo de accesibilidad, sobre todo en textos, botones y mensajes importantes.
Puedes usar el Test de contraste para comprobar el ratio entre el color de fondo y el color de texto, y ajustar antes de que el cambio llegue a producción.
6. Cómo usar Color;Code para documentar tu paleta
Si aún no tienes la paleta bien recogida en un solo sitio, puedes apoyarte en las herramientas de Color;Code para crearla y mantenerla al día.
- Usa el Generador de paletas para definir tus colores primarios, secundarios y neutros.
- Revisa el contraste de tus combinaciones clave con el Test de contraste antes de dar la paleta por definitiva.
- Extrae colores de tu web actual con Extraer paleta de colores si quieres partir de lo que ya tienes.
Una vez que tengas clara tu paleta, solo tendrás que volcar los códigos y las reglas de uso en tu guía de marca y compartirla con tu equipo o tus proveedores.
Qué hacer ahora
Si quieres avanzar hoy mismo con la documentación de la paleta de tu marca, puedes seguir estos pasos:
- Haz una lista de los colores que ya usas en tu web, redes y materiales impresos.
- Agrúpalos en primarios, secundarios, neutros y de texto.
- Completa sus códigos HEX, RGB y, si lo necesitas, CMYK y Pantone.
- Define unas reglas sencillas de uso para cada grupo de colores.
- Guarda la guía en un lugar compartido y decide cómo gestionarás futuros cambios.
Con esta base, tu marca se verá más consistente, tus diseños serán más rápidos de producir y cualquier proveedor sabrá exactamente qué colores debe usar en cada proyecto.